Nutrición

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13 de abril de 2011 • 05:12 PM

Cómo lidiar con un esófago inflamado

Una correcta selección de los alimentos es esencial para mitigar e incluso ayudar a curar la inflamación de las mucosas esofágicas, para reducir la irritación que causa el reflujo ácido.

Foto: Getty Images
 

Por Omar R. Goncebat

¿Tiene dificultades para tragar los alimentos que ingiere o su deglución le resulta dolorosa? ¿A menudo o casi siempre percibe el reflujo de los ácidos del estómago después de comer y siente como si le quemasen la faringe? ¿Tiene ronquera con frecuencia y suele sufrir dolor o irritaciones en la garganta?.

"Son algunos de los síntomas más habituales de la esofagitis, la inflamación de la membrana mucosa que recubre el conducto digestivo que conecta la cavidad bucal con la estomacal y que suele estar causada por la acidez gástrica persistente", explica el doctor Santiago Luis de La Rosa Iglesias, médico experto en Medicina Biológico-Naturista.

"Aunque el reflujo de líquido que contiene ácido desde el estómago hacia el esófago (reflujo gastroesofágico) es la causa más habitual de ese desorden, también existen otras situaciones que pueden originar o acentuar el malestar", señala el médico.

Entre las posibles causas de la esofagitis también figuran una intervención quirúrgica, una hernia de hiato (alteración en el tubo digestivo que favorece el reflujo ácido), algunos medicamentos y los vómitos persistentes, según De la Rosa.

El médico explica el mecanismo de la digestión y su relación con la inflamación esofágica: "cuando ingerimos un alimento, éste pasa de la boca al esófago y después al estómago, donde tiene lugar su digestión. En este proceso interviene una válvula denominada esfínter esofágico inferior, que actúa como una puerta, abriéndose para que la comida pase".

"Cuando el alimento ha pasado, el esfínter esofágico vuelve a cerrarse para evitar que los ácidos y las enzimas del estómago pasen al esófago, es decir, para evitar que se produzca el denominado reflujo gastroesofágico", señala el experto.

La acidez, del estómago al esófago

Añade que "cuando se produce una disminución de la presión del esfínter esofágico inferior, el jugo gástrico y las enzimas digestivas refluyen, y como consecuencia de este reflujo gastroesofágico puede aparecer pirosis o acidez, irritación de la mucosa del esófago y la inflamación de la mucosa esofágica o esofagitis".

"A veces, tras ingerir una comida abundante o consumir ciertos alimentos, se experimenta una sensación de ardor o de quemazón que asciende desde el estómago a la boca. Es un reflujo gastro-esofágico, que si ocurre muy a menudo o de forma agresiva, puede desencadenar la Enfermedad de Reflujo Gastroesofágico (ERGE) con complicaciones más severas", señala el médico de Atención Primaria José Ángel Hilario Fernández.

Para prevenir la ERGE y disminuir la aparición de reflujos, el doctor Fernández destaca la importancia de mantener un peso normal y un estilo de vida saludable, evitando "las dietas con abundantes comidas saladas, picantes, grasas o ahumadas".

Si la persona que sufre ERGE, además, padece obesidad, los especialistas recomiendan la pérdida de peso, porque "cuanto mayor sea el índice de masa corporal, más aumentan las posibilidades de experimentar reflujos gastro-esofágicos. Cerca del 80-90% de los obesos sufre reflujos", señala el médico.

"Si el individuo con ERGE es fumador, es aconsejable que deje de fumar, porque "la nicotina se disuelve en la saliva e irrita el estómago, por lo que es muy agresiva", explica.

Respecto de las medidas posturales para reducir la aparición de síntomas, según Fernández, "puede resultar beneficioso elevar la cabecera de la cama unos 10 centímetros, así como intentar no tumbarse inmediatamente después de las comidas, sino esperar aproximadamente entre dos y tres horas".

Por su parte, en lo que respecta a la esofagitis propiamente dicha, además de las medidas recomendadas por el doctor Fernández, desde la Fundación Eroski aconsejan tomar una serie de precauciones para calmar la irritación y el dolor, y la dificultad para tragar que produce este trastorno.

Los expertos de la FD recomiendan reducir el consumo de café y bebidas alcohólicas, incluidas las de baja graduación como el vino, la cerveza y la sidra, y aumentar el consumo de alimentos ricos en mucílagos, como la calabaza, el calabacín y la borraja.

Llevar un orden en los horarios de las comidas y no dejar pasar muchas horas entre una y otra, y evitar tumbarse después de comer, son otras claves para mantener a raya la esofagitis, según el área de Salud de la Fundación Eroski.

EFE