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- Las teorías sobre el fin del mundo siguen de boca en boca. Sin embargo, científicamente hay cosas que en definitiva tienen que descartarse. La primera se refiere al choque con el planeta Nibiru o Planeta X. No sucederá ningún choque con ningún planeta porque éste no existe, según la NASA. Un planeta así en nuestro sistema solar habría sido conocido desde hace mucho tiempo gracias a la observación directa por infrarrojos o por las perturbaciones gravitacionales en otros objetos. Además, a estas alturas, ya lo tendríamos encima y sería perfectamente visible a simple vista. Foto: Getty Images
- El impacto de un gigantesco asteroide. No se tiene registro de algo suficientemente grande como para provocar una destrucción masiva como la que acabó con los dinosaurios. Los astrónomos de la NASA tienen un completo programa de seguimiento de la trayectoria de los asteroides potencialmente peligrosos para la Tierra y no han observado ninguno que pueda ser tan amenazador. Foto: Getty Images
- Una llama solar que pueda quemar la Tierra. Los científicos han advertido en numerosas ocasiones de la necesidad de protegernos de las eyecciones de partículas del Sol que pueden, si son fuertes y apuntan directamente a nuestro planeta, provocar serios problemas en nuestras redes de energía y comunicaciones. Sin embargo, para empezar, el Sol alcanzará su máxima actividad a finales de 2013 o a principios de 2014, no en 2012, y ni siquiera entonces tendrá la suficiente energía para enviar un golpe de fuego tan fuerte. Foto: Getty Images
- Alineación cósmica. La Tierra y el Sol se alinean con el centro de la Vía Láctea cada diciembre, pero es un evento anual que no tiene ninguna consecuencia para nosotros ni guarda relación con el llamado fin del mundo. Ciertamente, ha sido una coincidencia que las dos últimas veces que esa alineación se produjo ocurrieran los terremotos de Chile (el 27 de febrero de 2010) y de Japón (el 11 de marzo de 2011). Sin embargo, también ocurrió en octubre de 2011 y no se suscitó ninguna desgracia. Foto: Getty Images
- Inversión de los polos magnéticos de la Tierra. Una reversión geomagnética es un cambio en la orientación del campo magnético terrestre de forma que se intercambien las posiciones de los polos norte y sur. En realidad, estos eventos pueden durar de cientos a miles de años. Nada indica que tenga que suceder, exactamente, el 21 de diciembre. De ocurrir, hasta donde se conoce, no tiene por qué causar daños a la vida en la Tierra. Foto: Getty Images
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Las teorías sobre el fin del mundo siguen de boca en boca. Sin embargo, científicamente hay cosas que en definitiva tienen que descartarse. La primera se refiere al choque con el planeta Nibiru o Planeta X. No sucederá ningún choque con ningún planeta porque éste no existe, según la NASA. Un planeta así en nuestro sistema solar habría sido conocido desde hace mucho tiempo gracias a la observación directa por infrarrojos o por las perturbaciones gravitacionales en otros objetos. Además, a estas alturas, ya lo tendríamos encima y sería perfectamente visible a simple vista.
Foto: Getty Images
