El tráfico de humanos o trata de personas internacional a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos va en aumento. De acuerdo a estadísticas del Departamento de Estado, cada año 18,000 personas son traficadas a los Estados Unidos con el fin de explotarlas sexual y laboralmente, lo peor del caso es que estas cifras podrían ser aún más grandes, ya que en la mayoría de las ocasiones esta práctica ilegal no es reportada.
Foto: Terra
Alejandro se arrepintió de haber pisado suelo estadounidense, pero ya era muy tarde, ya que fue trasladado a un departamento en la ciudad del Cajón, en California, en donde no tenía ningún derecho, era golpeado, maltratado física y mentalmente, era tratado como una cosa y sus “dueños” no dejaban de recordarle su situación, “Tú estás vendido para servir.” Pero no solo era abusado sexualmente, era además obligado a vender droga en las calles y prostituido. “Me dijeron te vas a ir con un hombre, tienes que provocarlo y le vas a cobrar $180 por una hora y vas hacer todo lo que te pida” dice Alejandro al recordar su calvario que duró 8 meses, durante los cuales dice hubiera preferido morir que seguir sufriendo.
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Alejandro recuerda haber corrido sin rumbo hasta meterse a una tienda y pedir ayuda. “No se ni de donde salió una mujer y me dijo llama a este número". Sin saber a quién hablaba, Alejandro le dijo estaba secuestrado y la operadora lo transfirió con una persona que hablaba español, el número era de Marisa Ugarte, Directora Ejecutiva del Corredor Bilateral para la Protección de los Derechos Humanos, quien lleva más de 20 años ayudando a víctimas de trata sexual y laboral en San Diego, California y su salvadora.
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Fue así como logró rescatar a Alejandro. “La operadora del 211 me habló y me dijo tenemos una víctima, me la transfieren, confirmo es una víctima y en menos de una hora estaba rescatado Alejandro” dice Ugarte, quien asegura, no es fácil el rescate ya que deben proteger a la victima de sus traficantes o de lo contrario pueden llegar hasta a matarla.
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Han pasado casi 4 años desde que Alejandro fue rescatado y las cicatrices en su cuerpo han sanado, pero las de su alma siguen vivas ya que el joven de 30 años sufre de depresión y no hay un día en que no tenga pesadillas, ha querido suicidarse 3 veces y aún vive con temor.
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“Tengo miedo de me vuelva a pasar” dice Alejandro quien intenta día a día rehacer su vida, trabajando en un albergue y acudiendo al psicólogo, asegura que desconoce si algún día podrá olvidar esas horrendas imágenes de cuando era abusado sexualmente, prostituido y obligado a vivir como un animal. “Las víctimas son rescatadas pero no podemos borrarles esas tormentosas imágenes de sus mentes” dice Marisa Ugarte.
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“Tomamos muy en serio estos casos y trabajamos con varias agencias para investigar, rescatar y penalizar a quienes se lucran con la vida de otras personas” dice José García, agente especial, quien asegura que la la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) tiene una persona que atiende a víctimas de tráfico de humanos las 24 horas. “ Se encarga de que las necesidades de la víctima sean una prioridad” dice el agente García. Una de las razones por las que Alejandro no denunciaba a sus victimarios era por miedo de ser deportado, sin embargo, el agente García asegura que ICE protege a las víctimas de tráfico humano “Las vemos como víctimas y proveemos todo lo que necesiten para que nos ayuden a hacer justica.”
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