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26 de diciembre de 2012 • 06:44 PM • actualizado el 28 de diciembre de 2012 a las 09:24 AM

Arianna, una transexual que lucha por su comunidad

Foto: AI
 

Arianna Inurritegui-Lint fue una de las invitadas especiales este año para nuestro especial de Miss Universo. Ella escribió varios blogs en los meses previos al certamen de belleza y su mensaje fue el de resaltar la belleza de las Misses y cómo ha cambiado el concepto de belleza a lo largo de la historia.

Arianna es una persona transgénero que dejó su país para venir a Estados Unidos a realizarse  en varios aspectos de su vida, entre ellos el cambio de género. Sin ayuda de nadie y con mucho esfuerzo, Arianna consiguió hacer el cambio que deseaba en su cuerpo y además trabajar con el gobierno ayudando a otras personas transgénero.  Actualmente, trabaja en el departamento de salud en Orlando, Florida y en una clínica especializada en ETS (Enfermedades de transmisión sexual) y HIV. La misión de Arianna es ayudar a su comunidad a conseguir el tratamiento correcto para el HIV, y la ayuda necesaria para comunicarse con los demás y comprender su realidad.

Adicionalmente, trabaja para una organización sin ánimo de lucro que se llama Translatina Coalition que se dedica a trabajar por los derechos y una mejor calidad de vida para las chicas transgénero, e inmigrantes, una población vulnerable a la discriminación y a los crímenes de odio.

Ariana nos abrió su corazón para contarnos sobre su vida y lo que ha sido para ella el cambio de género en una sociedad en la que el silencio y la discriminación,  es la forma que muchos tienen de abordar el tema.

¿Arianna, cómo encontraste este trabajo?

“Me mudé de New Jersey a Orlando a tener una vida completamente nueva, realizada como persona, compré una casa y busqué trabajo. Empecé como cajera y un amigo me dijo de la posición en el departamento de salud. Empecé como voluntaria y me quedé trabajando allí. Además es muy difícil encontrar a una persona transgénero con la educación y experiencia que tengo yo, la mayoría de las personas relacionan el ser transgénero con cosas negativas. Desafortunadamente,  mi comunidad es la más alta en riesgo de contraer ETS, por eso decidí empezar a darles charlas para la prevención de enfermedades, y también sobre identidad de género a proveedores y consumidores sobre cómo tratar a nuestra comunidad”.

¿Cuál es el mensaje que les das en las charlas a las chicas transgénero?

“Generalmente ninguna transexual se siente cómoda ante otra persona, por lo general se siente más cómoda al estar con una persona transgénero también y muchas veces las experiencias personales son parecidas. A mí me costó mucho saber que tengo una diferencia y he peleado con ese trauma toda mi vida, pero una vez me realicé, soy una persona completa porque los valores y las virtudes siempre se inculcan en el hogar.  Primero tuve que aceptarme como una persona transgénero para poderlas ayudar. Siempre les digo que traten de ser ellas mismas y que den la cara. Necesitamos muchas chicas que cambien el aspecto que tiene la sociedad de nosotras”.

¿Cuándo te diste cuenta de que eras diferente?

“Desde niña siempre jugaba más con las chicas, siempre era la organizadora del evento de la reina de mi clase, siempre los niños me fastidiaban por afeminado. Siempre supe que tenía algo dentro de mí que no era lo que decían que yo tenía que sentir. Siempre traté de luchar con esa diferencia. Triste sería que te vieras al espejo y digas porque no soy esa persona que proyecta el espejo. Cuando llegué a Estados Unidos había terminado mi carrera de derecho en Perú, allí podía tener una carrera de éxito siendo abogado pero estaría triste, sin vida. Ahora me doy cuenta de que fue lo mejor que hice, ahora siempre me presento como una mujer transexual y estoy muy feliz”.

¿Lo conversabas con tus padres?

“Mi mamá se dio cuenta desde que yo era niña. Hace como año y medio  fui a una conferencia en la que encontré una niña de 8 años transgénero y su mamá decía que se dio cuenta y la llevó a un endocrinólogo y le dijo que la niña era transexual y la mamá la aceptó. Mi mamá se dio cuenta de que yo era diferente y me llevó al endocrinólogo y me recetaba hormonas masculinas pero mi mamá no quiso hacerlo.  Si mi tratamiento hubiera empezado desde niña, mi vida hubiera sido completamente diferente, a lo mejor más fácil y hubiera evitado muchas experiencias por las que he tenido que pasar.”

¿Qué ha sido lo más difícil para ti de la transición de hombre a mujer?

“No compito con una mujer, ni trato de ser mejor ni peor, sé que no lo soy, soy una mujer transgénero que me identifico con el sexo femenino como parte de mi felicidad. Formo parte del 3% de la comunidad transgénero que tiene un trabajo en Estados Unidos, un 41%,  se encuentra en situación de desempleo y pobreza. No es solo un problema de identidad de género, también es un problema social”.

¿Cómo tomaste la decisión de cambiar de sexo?

“Acababa de graduarme de la escuela de derecho en Perú, a los 22 anos,  Perú ya había pensado en venir a Estados Unidos a tener una mejor calidad de vida y cuando llegué aquí decidí tener un cambio no solamente de opción sexual sino de identidad de género. Primero me acepté siendo gay y no fui feliz con ello, dije pero qué pasa si se supone que cuando sales del clóset eres feliz pero no ocurrió y seguía inconforme conmigo misma.  Como siempre me sentí una mujer dije voy a actuar como tal y empecé a sentir discriminación de la misma comunidad gay porque puedes ser gay pero no transexual”.

¿Cómo lo tomaron tus padres?

“Para mi mamá fue más fácil, ella conoce mi talla y a veces me envía ropa que está de moda en Perú. Para mi papá fue un poco más complicado, al comienzo me miraba y me miraba pero cuando vio que tiene una hija feliz, que luchaba por tener una mejor calidad de vida y por darles a ellos lo mejor y ser una buena hija, entonces ahora su princesa”.

¿Eres más feliz ahora?

“Tú no puedes tener una felicidad eterna. Me siento muy contenta como estoy, con lo que hago, con poder ayudar a otras personas y decir que soy una transexual. Yo me levanto en las mañanas  y no me levanto como una actriz de México con maquillaje y cuando me miro en el espejo digo esta soy la que quiero ser yo y le doy gracias a Dios. Pero la vida de una en Estados Unidos con los problemas de discriminación a veces hace que la felicidad no sea completa. Estamos esperando que la reforma de inmigración nos tomen en consideración no simplemente como gays o una opción sexual sino como una opción de identidad de género porque yo no me casé a mi me dieron el asilo político y me dieron el peor, en el que no podemos pedir ningún tipo de ayuda, ni préstamos para estudiar, food stamps, o medicare”.

¿Entonces no existen leyes migratorias para personas transgénero?

“No. Tuve primero que sufrir de discriminación y luchar primero como inmigrante, después  tratar de aceptarme en mi transición, de aprender a hablar inglés y trabajar en Estados Unidos. Inclusive en las facultades de medicina no existe un programa en el que se hable sobre educación de identidad de género. Pero es todo lo que debemos enfrentar”.

¿Cómo has manejado el tema de la discriminación?

“Siempre le digo a las chicas, que es importante que cambien su nombre pero no existen leyes para ello. Muy poco son los estados que permiten el cambio de nombre de las personas transgénero. Cuando vas a aplicar a un trabajo y ven en tu identificación el nombre de un hombre y ven a una chica transgénero dicen, para qué le voy a dar trabajo a esta persona. Sin embargo, en la póliza de esas compañías se habla de la no discriminación por género. Es necesario educarnos sobre lo que nos pasa y por eso es importante el cambio de nombre en la licencia para poder acceder a un trabajo. La gente comienza a preguntarse si eres operada o no, ahí me di cuenta de la ignorancia de la sociedad sobre nosotras”.

¿Entonces lograste cambiar tu nombre?

“Yo tengo todo cambiado, trabajo como Arianna y vivo como Arianna, yo no trabajo de mujer y llego a mi casa y soy un hombre. Yo me levanto siendo Arianna y me acuesto siendo Arianna esa es otra diferencia que tenemos con los travestis o los Drag Queens. El ser transgénero no es ser más bella o mejor que una mujer, es una vida cotidiana de 24 horas”.

¿Cómo es tu vida amorosa?

“Tengo el amor de mi familia que es el más importante. Tengo el amor de mis amigos y si me faltó el amor de algún hombre, ese hombre se fue sabiendo que lo amé. Siempre he sido muy expresiva y conozco el amor porque nunca me he cohibido de decirle mis sentimientos a nadie. El amor a Dios es el motor de mi vida y no puedo reprocharle por nada de lo que me ha dado, siempre le doy gracias a él por todas la cosas buenas”.

¿Estas enamorada en estos momentos?

“Yo ahora estoy enfocada en mi trabajo y en educarme diariamente  porque entre más educación mejor va a ser mi carrera. Hay varias personas que quieren entrar a mi vida pero si te diré que todo lo que tengo en mi vida hasta el momento, lo he conseguido por mí misma. Ahora estoy dedicada a mi trabajo”.

¿Te gustaría casarte y tener una familia?

“Claro que sí, yo crecí en una familia de valores y muy unida y veo a mis primas casadas y con sobrinos. También me gustaría tener una familia pero que sea lo que el destino y Dios decida”.

Terra