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Orgasmos las 24 horas, el síndrome de excitación permanente

Muchas de las mujeres que lo sufren sienten vergüenza al contar su problema y de consultar con un profesional, por lo que se cree que en el mundo existen muchos más casos que los oficialmente sabidos.  Foto: Getty Images
Muchas de las mujeres que lo sufren sienten vergüenza al contar su problema y de consultar con un profesional, por lo que se cree que en el mundo existen muchos más casos que los oficialmente sabidos.
Foto: Getty Images
 

Al caso de la mujer que tiene más de 100 orgasmos al día aque hizo noticia durante la semana, se suma el de otra estadounidense que en 2012, se hizo conocida por el mismo tema, eso sí, ella llegó a tener más de 300 orgasmos diarios. Pero, ¿Cómo es posible que una persona pueda tener esa cantidad de orgasmos?

Ambas mujeres padecen una extraña enfermedad llamada Síndrome de Excitación Permanente, que a diferencia de lo que muchos puedan pensar, es en extremo desagradable y no permite que tengan una vida normal.

Según la sexóloga Ana Sol Villagrán, lo más preocupante es que una persona con este tipo de disfunción no puede hacer sus actividades diarias sin sentir un orgasmo. “Si bien esta enfermedad no es muy común, las personas que la padecen, están prácticamente impedidas de trabajar o hacer cualquier tipo de esfuerzo, ya que con sólo caminar, pueden sentir dicha sensación, que también se asemeja a las ganas de ir al baño”.

A pesar de que no se tienen cifras de cuántas mujeres sufren esta enfermedad, según la experta, son más de las que realmente se atreven a consultar a los especialistas por el problema. “Generalmente, y como ocurre con casi todas las enfermedades relacionadas con la sexualidad, son muy pocas las personas que confiesan tenerlas, y viven toda la vida con eso, sin buscar ayuda”.

En cuanto al origen de esete padecimiento, es diverso e incierto. En el caso de Kim Ramsey, la enfermera estadounidense de 44 años, que sufre Síndrome de Excitación Permanente, la enfermedad empezó en 2001 cuando accidentalmente calló de unas escaleras, lo que originó un quiste de Tarlov en su columna vertebral, situado justo en el punto donde se originan los orgasmos.

“Intentamos hacer de todo para detenerlo. Ponerme en cuclillas, hacer respiraciones profundas, incluso me senté en guisantes congelados pero los orgasmos continuaron durante 36 horas. Por esa época debí tener unos 200 orgasmos. El dolor era insoportable y estaba agotada”, explicó Kim en un medio internacional.

Por desgracia, para ella y para todas las personas que lo sufren, esto es incurable. “No existen muchos estudios sobre esta enfermedad y por lo mismo no hay cura ni tratamiento para ella”.

En algunos casos, el tratamiento que se sigue es de orden psiquiátrico donde se utilizan sedantes y tratamiento psicológico para ayudar a calmar los síntomas y a mejorar la calidad de vida de la persona afectada, sin embargo, los resultados nunca son del todo efectivos.

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