Hace tiempo conociste a esa persona ideal, la que estabas segura aparecería de un momento a otro. Apareció, hubo química y todo fue propicio para que se iniciara la que creíste que era la relación perfecta… Hasta que llega el momento en que te cuestionas si, efectivamente, estás en el momento indicado con la persona indicada.
Seguramente la respuesta es afirmativa. Y lo que cabría revisar no es la persona, sino la forma en que una parte y otra, atiende la relación. Porque no es un eufemismo solamente: las relaciones, principalmente las de pareja, deben alimentarse, no sólo para que crezcan, sino para que se vean fortalecidas y generen un espacio de crecimiento personal.
Puede ser la persona y momento perfectos, pero si se descuidan aspectos básicos, nada podrá sostenerse por sí solo: ni el sentimiento, ni el interés…
¿Qué puede hacer que una relación termine?
1. Falta de comunicación. La comunicación es un pilar muy importante en toda relación: alimenta, genera confianza, fortalece las decisiones… Y permite que una y otra parte se desarrolle en sus espacios propios, con la certeza de que las acciones no lastimarán sentimientos, ni lesionarán lo construido. Cuando la comunicación falla, cualquier evento se presta a malas interpretaciones, lo que genera una…
2. Falta de confianza. Cuando no hay comunicación, o ésta falla, el ambiente se enrarece, pues las interpretaciones personales que hacemos de los eventos son eso: interpretaciones personales, que pueden ser acertadas, pero que, sin duda, serán resultado de una única visión: la de una sola de las partes.
3. Falta de respeto. Los gritos, indiferencia, ofensas veladas o directas, agresiones físicas o verbales, además de ser signos evidentes de violencia, son, sin duda, señales de falta de respeto. El respeto permite que las opiniones se expresen sin temor, y que los sentimientos fluyan de manera natural; se puede decir ‘estoy aburrida’ sin que ello tenga como consecuencia un insulto, o una hiriente actitud indiferente por parte de tu pareja.
- Cuando experimentamos una ruptura sentimental aparecen sentimientos desagradables de dolor, ira o depresión que muchas veces no podemos controlar. Si tú estás pasando por un momento similar, te decimos las fases del rompimiento de la pareja para que identifiques en cuál etapa estás y así poder superarla de la mejor manera. Foto: Getty Images
- Negación. No crees lo que está sucediendo, y para ti el 'hubiera' sí existe: "Hubiera hecho", "Hubiera dicho", etc. Esta es la fase de sentimientos en la que todo es tristeza e inclusive sientes culpabilidad por todos los hechos negativos en tu vida. Foto: Getty Images
- Negociación. Dependiendo de tu personalidad puedes actuar de diferentes formas: si eres discreta, buscas reconquistar a tu pareja con un cambio de look o satisfacer sus caprichos; si eres más atrevida, de forma directa le pides reanudar su relación o intentar encontrar la forma para que ésta no se acabe. Lo más importante es admitir que la relación ya terminó y que no necesariamente volverán. Foto: Getty Images
- Vulnerabilidad. Todos los sentimientos explotan y, literalmente, sentirás que tu corazón está roto, peor aún si notas que él rehízo su vida como si nada hubiera ocurrido entre ustedes. Foto: Getty Images
- Depresión y enojo. Sentirte deprimida es algo normal en una situación así, sobre todo cuando no hay posibilidades de reconciliación. Tendrás episodios de ira y explotarás con todos, hasta contigo misma. Intenta pasar esta etapa sin dañar a alguien que de verdad quiera ayudarte. Respira hondo y profundo antes de hablar. Foto: Getty Images
- Aceptación y sanación. Nadie te dirá el tiempo exacto en que te darás cuenta que todo acabó, y cuando eso ocurra, notarás que el sufrimiento no tiene más cabida en tu vida. Comenzarás a querer arreglarte de nuevo, a poner énfasis a tus proyectos profesionales, a buscar a tus amigas. Aunque es una etapa difícil, es la mejor, pues te dará la oportunidad de abrirte a nuevas posibilidades en todos los aspectos. Foto: Getty Images
4. Falta de admiración. Sí, hay algo admirable en tu pareja que, en principio, hizo que te fijaras en ella. Sin embargo, es fácil que la suma de falta de respeto, confianza y comunicación, haga que ya no veas tan atractivo su gran capacidad de análisis o lo maravilloso que prepara la comida… El riesgo, siempre presente, es que alguien más en tu círculo de amistades, comience a llamar poderosamente tu atención… por el mismo motivo que volteaste a ver a tu actual pareja.
5. Falta de apoyo. En nuestra pareja buscamos apoyo, para tomar una decisión, para compartir el logro de un proyecto, o consolar nuestras penas o preocupaciones: es el soporte que deseamos tener a la mano, sin que ello implique que le necesitamos aquí, justo a nuestro lado: basta con saber que estará del otro lado de la línea para que, con una cortísima frase, te respalde. Pero, si se aleja, o tú te mantienes alejada, ese apoyo no podrá hacerse presente… al menos, no por parte de tu pareja.
Estar comprometida con una relación no es garantía de que se mantendrá por sí misma: precisamente, el compromiso radica en un mutuo esfuerzo diario que no sólo alegre la convivencia, sino que nos permita ser mejores personas en pareja…
