Foto: thinkstockDesde niños, hemos sido educados para siempre decir la verdad. Pero esta tarea muchas veces se convierte en una misión imposible. Según un estudio reciente, las personas dicen 3 mentiras cada 10 minutos.
Puede ser una mentirita tan sencilla como "te llamo mañana" o algo más serio como "yo no me robé eso". Lo cierto es que muchos mienten hasta sin darse cuenta.
Quieras admitirlo o no, todos mentimos. ¿Por qué? Porque tenemos terror a las repercusiones de los errores que cometemos. Aquí te enumero los tres principales temores que te incitan a ocultar la verdad:
(1) Miedo a meterte en un aprieto: Esta fue la primera táctica que aprendiste en tu niñez cuando te culpaban de algo y querías defenderte. "Yo no me comí los dulces". Hoy día, la sigues usando en otras situaciones: "Yo no hablé mal de ti".
(2) Miedo a herir a alguien: Seguramente te has encontrado en una situación en la que te has visto obligado a ocultar la verdad con tal de no ofender a otro. Especialmente cuando una mujer te pregunta: "¿me veo gorda con este vestido? " y tu respondes: "¡claro que no! "
(3) Miedo a perder alg Tal vez has mentido para salvar un trabajo, una relación, una oportunidad o tu reputación. A tu jefe le dijiste, "No pude trabajar ayer porque estaba enfermo", a tu pareja le afirmaste, "Yo nunca te fui infiel", y muchos para salvar su nombre han asegurado, "Nunca he probado las drogas".
Aunque un engaño puede salvarte de un problema momentáneamente, tarde o temprano la verdad siempre sale a relucir. Una mentira es como una bola de nieve, empieza pequeña pero según va rodando acumula mas nieve y se hace más grande. De la misma forma, cuando mientes, tienes que seguir inventando falsedades para que no ser descubierto, hasta que llega el momento en que no puedes ni acordarte de todos los cuentos inventados.
Las mentiras son como una adicción, mientras más las utilizas mas las necesitas. Estoy segura que en algún momento has pasado por la vergüenza de ser "cachado" en una mentira y ahora eres catalogado por alguien como deshonesto y traicionero. No arriesgues tu integridad. Cuando te encuentres en una situación en la que el miedo te haga creer que una farsa es el escape, ten cuidado porque una mentira, en vez de liberarte, puede atraparte. Te recuerdo un pasaje en la Biblia: "La verdad siempre te hará libre".

