Amor y sexo

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05 de febrero de 2013 • 08:36 AM

Él es el hombre perfecto… pero no me gusta. ¿Qué falla?

Foto: Getty Images
 

Nos pasamos la vida buscando a la pareja perfecta, a ese hombre guapo, caballeroso, divertido, que se muera por nosotras y, cuando aparece, no nos acaba de convencer. ¿Capricho, mala suerte, cuestión de química? ¿O es que a las mujeres nos gustan más los que no nos hacen caso?

Veamos quién es, cómo es “don perfecto” y por qué no te gusta…

Todos le adoran

Por primera vez todos, tu familia, tus amigos, tus compañeros de trabajo y hasta tus vecinos, están encantados con tu novio nuevo. Lo adoran y no paran de decirte que no lo dejes escapar. Y tú sabes que es el hombre con el que toda mujer sueña, pero en fuero interno, algo te dice que no es él… Además, es tan perfecto que te resulta aburrido y demasiado previsible...

La presión de tu entorno hace que sigas con él y la relación avance, pero a ti te falta el aire cada vez que te habla de dar un paso serio. Sobre todo porque en el aspecto sexual no saltan precisamente chispas. Y eso es algo que seguramente no le puedes contar a tus padres, quienes sueñan ya con veros llegar juntos al altar.

Efectivamente, el problema entre ustedes es la falta de química, algo que los sexólogos destacan como fundamental para disfrutar de un buen sexo. Pero tal vez la química se puede trabajar ¿o no?

¿Puede crearse la pasión?

Es tan perfecto que estás dispuesta a hacer lo que sea por conseguir que entre ustedes haya pasión, deseo y buen sexo. Pero ¿eso se puede conseguir de forma no espontánea? Según los psicólogos, las relaciones pueden evolucionar en muchos sentidos, tanto acabando con la pasión como haciéndola surgir. Así que tienes prácticamente un 50% de posibilidades de que la cosa te salga bien o mal, y dependerá mucho de cómo sepan afrontarlo los dos.

Si crees que él se merece una oportunidad, si te gusta en los demás aspectos de su relación, lo más razonable es darte un tiempo para ver qué sientes por él. Como hizo Marta, una comercial de 35 años: “cuando lo conocí acababa de salir de una relación con alguien que me tenía enganchada en todos los sentidos. Paco era, según mis amigas, lo que de verdad necesitaba, un hombre encantador, que me trataba como a una reina, pero yo no sentía mariposas en el estómago cuando lo veía. Sin embargo, las cosas cambiaron cuando él decidió retirarse un poco y no ser tan encantador conmigo. Empecé a echar de menos sus mimos, sus atenciones y su presencia. Realmente fue él quien supo encauzar la relación y hacerme ver que no era ningún pelele al que podía manejar. Su seguridad en sí mismo me hizo empezar a desearlo y… hasta hoy”.

¿Me gusta o no me gusta?

Porque no hace mucho que has dejado una relación, porque siempre has sido una caprichosa con los hombres, porque no estás acostumbrada a estar con alguien que te trate tan bien… tal vez no consigas identificar lo que sientes por este hombre tan perfecto.

 Pero si te haces estas preguntas y las respuestas son afirmativas, no parece que lo que sientas por él sea ni amor, ni atracción ni pasión: ¿cuándo no lo ves, incluso en varios días, no lo echas de menos y casi ni te acuerdas de él?, ¿aún no han llegado a la cama y la idea te pone nerviosa, pero no precisamente por cuánto lo deseas?, ¿aunque suene mal, no te gusta su olor personal?, ¿Cuándo él te propone ir más en serio tú le contestas que necesitas más tiempo y espacio?

Si te ocurre todo esto, por mucho que te empeñes y a no ser que hablemos de la fase inicial de la relación, parece difícil que “don perfecto” llegue e enamorarte. Por mucho que te convenga un hombre así, también hay que saber cuándo tirar la toalla, retirarse y dejarlo marchar.

¿Perfecto para quién?

Aunque hay mejores y peores personas, mejores y peores amantes, no hay nadie que resulte perfecto para todo el mundo. Es lo que los demás sienten por nosotros lo que nos convierte o no en la pareja ideal o deseada. Como señalan los expertos en relaciones personales, la química no se puede forzar, no es algo que podamos controlar, surge de forma inconsciente.

Tan malo y frustrante puede ser estar con alguien que no nos quiere como con alguien a quien no queremos. Por mucho que los demás piensen que hacen la pareja perfecta, si tú tienes dudas, si él no te hace vibrar en ningún sentido, si lo tienes comiendo de tu mano y pensar en irte a vivir con él te produce ansiedad, lo que necesitas no es perfección sino ¡pasión!

Merche, una azafata de 36 años, es el ejemplo “perfecto” de que estar con alguien que no nos convence, por muy bueno que sea, puede convertirse en un desastre: “empecé a salir con Pedro porque insistió tanto y parecía tan loco por mí que decidí darle una oportunidad. No podía ser más perfecto como pareja, tanto, que me agobiaba tenerlo siempre tan pendiente de mí. Realmente nunca llegué a estar enamorada pero todo el mundo me decía que había encontrado al hombre perfecto, que de esos ya no quedaban. Así que seguí con él pero me aburría muchísimo y acabé con otro, confesándoselo y haciéndole mucho daño. No me siento orgullosa de lo que pasó, pero creo que fue lo mejor para los dos”.

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