El universo creativo del más grande modista español de todos los tiempos, Cristóbal Balenciaga, cuya influencia en la Alta Costura se siente cada vez más, ha sido recreado en París, en una exposición que le rinde tributo, cuando se cumplen cuarenta años de su muerte.
Finas mantillas de encaje negro, capas de seda, boleros de torero, zapatos tejidos con perlas: la muestra en la Ciudad de la Moda y el Diseño de París, en la margen izquierda del Sena, presenta algunos de los tesoros que el modista nacido en 1895 en Getaria, País Vasco español, coleccionó durante años, y que estimularon su creación.
Titulada "Balenciaga, coleccionista de moda", la exhibición, que abre sus puertas el jueves, hasta el 7 de octubre, revela que la cultura y el folclore de su país "fueron sus grandes fuentes de inspiración", dijo Olivier Saillard, quien dirige el el Museo Galliera (el Museo de la Moda de París).
Hijo de un marinero y una costurera, Balenciaga se nutrió de España, sus tradiciones, sus colores, su cultura. "Por ejemplo, se inspiró para algunos trajes en las liturgias católicas; para otros retomó las técnicas de bordado español", señaló Saillard.
El historiador de moda contó a la AFP que la idea de recrear el "museo imaginario" de Balenciaga le surgió cuando se dio cuenta de que el establecimiento parisino que dirige poseía en sus reservas una maravillosa colección de trajes, tejidos y accesorios que Balenciaga había adquirido a lo largo de varias décadas.
"En marzo de 1979, siete años después de la muerte de Cristóbal Balenciaga, en 1972, su familia donó al museo Galliera esa colección de un centenar de prendas y accesorios, que lo acompañaron toda su vida", dijo.
Al hacer el inventario de este fondo - tejidos regionales, trajes históricos o populares, capas, chalecos andaluces decorados con madroños, suntuosos boleros de torero, sombreros, encajes, vestidos de muñecas y accesorios- "comprobamos que la mayoría de las piezas provenían de la segunda mitad del siglo XIX y de principios del XX", dijo Saillard, en un recorrido el miércoles por la muestra.
Esos tesoros "fueron el punto de partida de muchas de sus colecciones", explicó Saillard, que presenta unas 70 de esas prendas y accesorios, que dialogan con 40 vestidos y abrigos creados entre 1937 y 1968 por el genial modista, que aprendió costura con su madre.
La elegancia y el clacisismo intemporal de Balenciaga, quien fue calificado por Coco Chanel como "el costurero de costureros", se nutrió profundamente de la historia, particularmente del siglo XIX, "un periodo que lo apasionaba, que fue suntuoso, pero que aprisionaba a la mujer", señaló el experto.
"Balenciaga creó una nueva silueta, aligeró el vestuario para facilitar la libertad de movimiento de la mujer", subrayó.
La exhibición revela no sólo la gran influencia del arte, la religión y la cultura española en Balenciaga, sino que recuerda que hasta ahora, su manejo de los volúmenes, las líneas depuradas de sus creaciones, la geometría de su concepción, siguen sin haber sido igualados.
Otro éxito de esta muestra radica en su escenografía, que evoca, en una escala reducida, los 4.000 metros cuadrados de las reservas del museo Galliera, un verdadero laberinto de armarios compactos y gavetas.

