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20 de enero de 2013 • 04:51 PM

La Alta Costura toma París, tras desfiles de moda masculina

 

Los desfiles de Alta Costura toman esta semana París, tras el cierre el domingo de las pasarelas de moda masculina, que proponen para el próximo invierno un hombre deportivo, vestido con chaquetas de cuero y pantalones jogging, o un gentleman elegante y sofisticado para la noche.

Después de las pasarelas de Milán, las propuestas de prendas masculinas para el otoño invierno 2013-2014 se declinaron en medio centenar de desfiles celebrados en lujosos salones, hoteles y talleres de moda parisinos, donde los trajes clásicos estilo banquero brillaron por su ausencia.

El código vestuario propuesto en estos desfiles fue netamente más descontraído y confortable, con pantalones jogging en cachemira, acompañados de chaquetas forradas en piel o de chaquetas estrechas y rectas, como las que presentó Kris Van Assche para Dior Hombre, Givenchy, Lanvin y Hermès.

Algunos de los creadores, como el brasileño Gustavo Lins, el holandés Dries Van Noten y la casa francesa Louis Vuitton, vistieron al hombre para el interior, ofreciendo elegantes trajes kimono, en suaves sedas y finas cachemiras.

Los pantalones masculinos invernales barajaron todas las formas, declinándose rectos y largos, o cortos y juveniles, o muy amplios. Se vieron incluso algunas faldas, como en el desfile de Jean Paul Gaultier, y el japonés Yamamoto, enamorado de los kilts escoceses.

Las pasarelas del exclusivo club de la Alta Costura -una apelación jurídicamente protegida en Francia, que implica ciertos criterios, entre ellos que las piezas sean únicas, y hechas a medida - debutaron el domingo por la noche con la casa italiana Versace.

Donatella Versace desvistió a la mujer, con amplios escotes y faldas muy cortas, arriba de la rodilla, y la hizo brillar en sinuosos trajes negros bordados de cristales, y en tonos dorados, verde limón y rosa fosforescentes.

Mientras en París la oscuridad de la noche contrastaba con la nieve que cayó toda la jornada, Versace atrajo a su colorido desfile a la princesa Charlene de Monaco, al actor de Hollywood Kevin Costner, y al rapero Ne-Yo.

El lunes desfilará la histórica casa Dior, de la mano de su joven director artístico, el belga Raf Simons, así como la casa Alexandre Mabille, que acaba de ser consagrada, en diciembre, miembro de este selecto club, honor que recayó también en la casa Margin Margiela.

Las otras grandes casas francesas que presentarán sus colecciones de Alta Costura entre el lunes y el jueves son Chanel, Jean Paul Gaultier y Givenchy, que se utilizan la vitrina para mantener su imagen y vender más perfumes y accesorios.

También desfilarán las más pequeñas firmas francesas Christophe Josse, Stéphane Rolland y Franck Sorbier, así como las italianas Valentino, Armani, Giambattista Valli y Maurizio Galante, el libanés Elie Saab y el brasileño Gustavo Lins, el único latinoamericano en esta selecta familia.

También desfilarán esta temporada los jóvenes creadores franceses Bouchara Jarrar, Alexandre Vauthier y Julien Fournié, talentos emergentes en el paisaje de la moda parisina.

Los desfiles parisinos atraen a estrellas de cine, editoras de moda, y a acaudaladas princesas de Medio Oriente, que figuran entre las principales compradoras de la Alta Costura, cuya clientela se limita a un centenar de mujeres en el mundo.

A ellas se les unen algunas afortunadas mujeres que se pueden ofrecer una de estas suntuosas creaciones para una ocasión muy especial, como una boda.

Algunos de estos vestidos pueden costar varios cientos de miles de euros, según especialistas de moda, que señalan que un "sencillo" vestido de un joven creador puede adquirirse por unos 15.000 euros, pero que generalmente su precio es el doble o triple de esa suma.

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