Moda

publicidad
17 de septiembre de 2012 • 04:15 PM

Explosión de color en el estelar desfile de Burberry Prorsum en Londres

 

Las capas en sus distintas versiones y los colores neón marcaron este lunes la colección de Burberry que, ajena a las perspectivas económicas pesimistas, presentó una arriesgada pero elegante apuesta en un estelar desfile celebrado en Londres.

El tenista Andy Murray, la vedette Dita Von Teese, el cantante del grupo One Direction Harry Styles, el protagonista de "Slumdog Millionaire" Dev Patel, la campeona olímpica Allyson Felix y la directora de la edición estadounidense de Vogue Anna Wintour fueron algunos de los famosos que descubrieron en primera fila la nueva propuesta de la marca que define la elegancia moderna británica.

El director creativo de Burberry, Christopher Bailey, anunció sus intenciones de entrada, abriendo con una larga capa blanca por encima de un body de color rosa metalizado el desfile que se llevó a cabo con luz natural bajo una carpa instalada en los céntricos jardines de Kensington.

La capa se transforma en capelina en algunos modelos, de plástico anaranjado, de cuero dorado o de satén, complementando vestidos siempre por debajo de la rodilla, minúsculos shorts, corsés plisados o de encaje o incluso el emblemático 'trench coat' de la marca.

Porque la gabardina creada en 1880 es una vez más reinterpretada, en cuero metalizado fucsia, turquesa o verde lima, o en satén degradado, siempre en colores brillantes, pero también reinventada en elegante vestido de noche, en ajustada cazadora o en minúscula torera con mangas acampanadas.

"Ha reducido el 'trench coat' a su más mínima expresión", dijo a la AFP la crítica de moda británica Hilary Alexander, quien destacó también "las electrizantes e inesperadas combinaciones de color" de la propuesta para la próxima primavera/verano.

Esta alegría contrasta con el pesimismo con el que fue recibido la semana pasado el recorte de sus perspectivas de resultados por parte de Burberry, penalizado por un reciente estancamiento de las ventas en un contexto de crisis de la deuda soberana en Europa y de desaceleración de China, motor de crecimiento de la industria del lujo.

El anuncio de que su beneficio bruto para el actual ejercicio fiscal se situaría "en la parte baja de las expectativas del mercado" -estimadas por analistas entre 405 y 445 millones de libras (657-722 M de dólares, 501-550 M de euros)- provocó ese día una caída de su acción en bolsa del 20% y arrastró a otros grupos de un sector que hasta entonces parecía inmune a la crisis.

En el último ejercicio, Burberry logró un beneficio bruto de 376 millones de libras, en alza de 26% con respecto al periodo anterior, lo que le permitió continuar con su expansión comercial en los mercados estrella.

En este contexto, la marca de los cuadros inauguró este mes la mayor de las alrededor de 200 tiendas que posee en el mundo en un edificio histórico renovado de la céntrica Regent Street londinense, 2.500 cuadrados repartidos en cuatro plantas que reúnen todo el universo de la empresa nacida en 1856 con las últimas innovaciones tecnológicas.

La más curiosa es una tecnología incorporada en las etiquetas que permite al cliente ver una prenda o accesorio desde todos los ángulos, así como su proceso de fabricación y como se vio en la pasarela en el centenar de espejos-pantallas repartidos por toda la tienda.

Burberry es uno de los mayores exponentes de la industria de la moda del Reino Unido, que según el Consejo de la Moda Británica (BFC por sus siglas en inglés) genera anualmente unos 21.000 millones de libras, un centenar de ellos en pedidos durante la London Fashion Week.

La cita londinense se clausurará el martes con una quinta y última jornada de desfiles en los que destaca otra marca local de prestigio internacional, Mulberry, antes de que tome el testigo la pasarela de Milán.

AFP AFP - Todos los derechos reservados. Está prohibido todo tipo de reproducción sin autorización.