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14 de noviembre de 2012 • 04:14 PM • actualizado a las 04:15 PM

Miss Venezuela, sesenta años reinando la belleza

Bajo la presidencia de más de tres décadas del llamado Zar de la Belleza, Osmel Sousa, el Miss Venezuela ha coronado a cinco Miss Universo y seis Miss Mundo y se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos y eficientes del país. Foto: EFE
Bajo la presidencia de más de tres décadas del llamado Zar de la Belleza, Osmel Sousa, el Miss Venezuela ha coronado a cinco Miss Universo y seis Miss Mundo y se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos y eficientes del país.
Foto: EFE
 

Todo empezó en 1952 cuando la aerolínea americana Pan Am puso su mirada en la exuberancia venezolana y decidió patrocinar a una representante del país para el concurso de Miss Universo, que se inauguraba ese mismo año en California (EE.UU.).

Con ese objetivo, los primeros certámenes del Miss Venezuela fueron relativamente improvisados y, tras una breve interrupción en el ecuador de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez (1952-1958), en 1962 llegó su gran salto: su estreno como programa de televisión.

Por esa época, un desconocido Osmel Sousa empezaba a tomar contacto con el concurso como diseñador de moda pasando a ser, a partir de 1981, el presidente que revolucionó el certamen de la mano de la nueva organización del magnate Gustavo Cisneros.

Bajo la presidencia de más de tres décadas del llamado Zar de la Belleza, el Miss Venezuela ha coronado a cinco Miss Universo y seis Miss Mundo y se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos y eficientes del país, con el permiso del petróleo.

REQUISITOS PARA SER MISS.
 
Pero ¿qué hace falta para ser una miss? Osmel Sousa no tiene dudas: "Belleza", y repite, "be-lle-za", pero también "personalidad". "Yo siempre digo que cuando una muchacha llega a mi oficina, yo siento un golpe. Esto es lo que hace falta", señala el empresario, nacido hace 66 años en Cuba, y quien ostenta el récord Guinness por haber coronado a dos venezolanas de forma consecutiva en el concurso de Miss Universo: a Dayana Mendoza, en 2008, y Stefanía Fernández, en 2009.

Sousa explica que busca la "armonía perfecta" en las chicas y usa en muchas ocasiones la imagen de un diamante en bruto para referirse a las participantes del certamen, a las que pule, si es necesario en el quirófano, hasta hacer relucir su belleza.

"Esto no es un concurso de naturaleza ni de naturalidad, es un concurso de belleza y pues hay que recurrir a lo que sea necesario para que la mujer sea bella o más bella todavía de lo que es", apunta definiéndose como un defensor "a capa y espada" de la cirugía estética.

Todo en el concurso está bajo su criterio, desde la elección de las candidatas, el uso del bisturí o los profesores y siempre, admite, bajo un criterio de "hiperexigencia".

Capitanear la época dorada del Miss Venezuela le ha costado a Sousa muchas horas de trabajo y "cuatro arterias obstruidas", pero él dice que seguirá al frente del concurso "hasta que el cuerpo aguante".
 
DISCIPLINA MILITAR.

"Somos militares en tacones", admite entre risas María Veliz, Miss Venezuela Mundo 2009 y ahora directora del centro de estética-spa Perfect 10 del que Osmel Sousa es socio.

"El Miss Venezuela es una organización donde necesitas mucha disciplina y muchísima organización para poder aguantar el trote que te genera el estar siempre bella, elegante, sonriente y aprendiendo", comenta la empresaria, ejemplo del trampolín profesional que puede llegar a ser el concurso.

Estrictas dietas, fuertes rutinas deportivas, clases de pasarela, de oratoria y algún que otro desfile por el quirófano son parte de las recetas del Miss Venezuela.

Aunque es difícil descubrir la fórmula mágica del negocio, ya que los periodistas tienen vetado el acceso al espacio donde se preparan, la llamada Quinta Miss Venezuela, los profesores de la casa o las mismas chicas dan pistas sobre la fuerte presión a la que son sometidas.

Los preparadores físicos del concurso, Richard Linares y Luis Arguinzones, aseguran que las chicas comen de cuatro a cinco veces "obviamente en porciones pequeñas" y tienen prohibido dulces, lácteos, harinas y alcohol.

"Una mujer de 1,80 no puede pesar más de 60 kilos", señala Richard al precisar que las chicas pasan por la báscula "por lo menos" dos veces por semana y son regañadas si engordan medio kilo.

La oratoria tampoco escapa de la formación de las chicas, ya que la entrevista del jurado y la temida pregunta sorpresa en el escenario representan dos de los cinco puntos del concurso.

El profesor de esa materia, el catedrático y humorista José Rafael Briceño, confiesa que la pregunta es muy difícil de preparar porque "hay mucha evidencia en Youtube de que puedes estrellarte", por lo que graba 116 preguntas tipo "con un espacio en blanco para que las chicas las hagan en la caminadora".

Este año, 24 jóvenes venezolanas se prepararon en la Quinta para disputarse la ansiada corona de Miss que quedó, finalmente, a manos de María Gabriela Isler, una licenciada en gerencia de 24 años.

ESCUELA DE MISSES.

Convertirse en Miss Venezuela es el sueño de miles y miles de niñas en este país, donde las academias de modelos se cuentan por decenas y se llegan a celebrar hasta 600 concursos de belleza anuales.

Desde los cuatro años, centenares de venezolanas invierten horas de esfuerzo para ser flamantes reinas de belleza, abriéndose paso al mundo del espectáculo, de la televisión y de la fama.

"Este es un país de misses, está en nuestras costumbres", indica Gisselle Reyes, profesora de pasarela del Miss Venezuela y directora de la academia Gisselle's, famosa por haber preparado varias reinas de belleza como la ganadora de 2010, Vanessa Goncalves.

Del mismo modo que se hace en las 200 academias del país, en Gisselle's no solo se prepara a aspirantes al concurso mayor sino que también se instruye a chicas desde temprana edad en elegancia, oratoria, imagen, foto-pose o cultura general que sueñan con hacerse con el Teen Model Venezuela -el concurso más importante para niños- o protagonizar anuncios publicitarios.

La pequeña Geraldine, de ocho años, está en el grupo infantil y junto a otra decena de compañeras de entre cinco y nueve años escucha atenta a la profesora de protocolo e imagen, Wendy, que les enseña como sentarse, en qué lado de la silla deben colocar el bolso o cómo agarrar una copa de vino o de brandy.

Más tarde les toca la sesión de foto-pose. Frente al espejo y con animada música de fondo, las niñas ensayan varias posturas que les indica Wendy mientras les dice: "felices", "coquetas", "sorprendidas", para hacerlas acabar con un "aplauso de Miss".

"Metí a mis hijas aquí porque les gusta mucho el modelaje y más que todo para que ellas se desenvuelvan. Les da mucha seguridad, mucha presencia. La verdad, ha sido maravilloso", dice Bebe Von Stockhausen, madre de tres alumnas de nueve, ocho y seis años, y ella misma aspirante al concurso para adultos Señora Venezuela.

La afamada fábrica de misses venezolana ha hecho que academias como la de Katty Pulido, en Maracay (centro del país), reciban anualmente la visita de candidatas extranjeras que quieren prepararse para el Miss Universo, como lo hicieron la Miss española Paula Guilló (2010) o las representantes de Italia, Argentina, Bolivia o Chile.

Lejos de considerarse un premio superficial, el Miss Venezuela es para muchos un orgullo patrio y un símbolo nacional que presume de haber coronado, ni más ni menos que, seis Miss Universo, seis Miss Mundo, seis Miss Internacional y una Miss Tierra.
 

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