
Parece que Charlene no puede sacarse el estigma de la Princesa Triste.
La esposa del príncipe de Mónaco, Alberto II, ha sido centro de tristes rumores desde poco antes de llegar al altar, cuando se dijo que había intentado huir para evitar la boda.
Durante la celebración de su matrimonio, a Charlene se la vio llorando en exceso y la pareja pasó su luna de miel en hoteles separados.
Ahora la prensa europea asegura que Charlene está deprimida porque no puede quedar embarazada y darle un heredero legítimo a Alberto II.
Alberto II ya es padre de dos una nena, Jazmín, de 20 anos y de un varón, Alexandre, de 7, frutos de relaciones extramatrimoniales, a quienes reconoció anos después de que las madres presentaran la demanda por paternidad.
Pese a que los reconoció, ninguno de ellos puede ser heredero de la corona, y por eso la presión esta en Charlene, quien en Julio cumple su primer aniversario de casada con Alberto y que al parecer, tendría un acuerdo para darle un hijo lo antes posible.
Si Charlene realmente no quiere estar casada con el príncipe, darle un heredero es una única vía de escape, ya que entonces podría pedir el divorcio, una vez cumplido el supuesto acuerdo de embarazarse y darle un sucesor legítimo a su esposo.
El principado de Mónaco siempre negó rumores acerca de un matrimonio forzado y que Charlene estuviera presionada para mantener su relación con Alberto II, pero el rostro triste de Charlene parece decir lo contrario.

