<
-
En 1884 la suerte de Faberge cambió. Su ingenio y creatividad se vieron recompensados cuando el zar Alejandro III adquirió en su joyería un huevo de Pascua. La joya representa uno de los tres únicos ejemplares de huevos Fabergé con reloj y cuco conocidos hasta el momento: el "Huevo Imperial con Cuco", de 1900, y el "Huevo Chanticler", de 1904.
Foto: EFE en español
-
El diseño de tan singulares encargos siempre surgió de su imaginación, cada vez más originales y exquisitos.
Foto: EFE en español
-
De aquella prolífica producción, que se extendió durante más de 30 años, quedaron para el recuerdo más de 50 piezas.
Foto: EFE en español
-
La revolución bolchevique impidió al creador de los célebres huevos Faberge terminar el último encargo del zar. Se trata del huevo. Constelación Zarevich, encargado a comienzos de 1917.
Foto: EFE en español
-
Varios huevos Faberge de los considerados imperiales forman parte de la colección de la Reina Isabel II de Inglaterra.
Foto: EFE en español
-
El Huevo de Faberge de Rothschild. La puja por la pieza empezó en los once millones de euros.
Foto: EFE en español
1
6
En 1884 la suerte de Faberge cambió. Su ingenio y creatividad se vieron recompensados cuando el zar Alejandro III adquirió en su joyería un huevo de Pascua. La joya representa uno de los tres únicos ejemplares de huevos Fabergé con reloj y cuco conocidos hasta el momento: el "Huevo Imperial con Cuco", de 1900, y el "Huevo Chanticler", de 1904.
Foto: EFE en español
