Halloween

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13 de marzo de 2013 • 10:45 AM • actualizado a las 11:59 AM

El chocolate, el ingrediente rey de la Pascua

Conejos de Pascua de chocolate en el Museo del Chocolate de Colonia, Alemania.
Foto: EFE en español
 

Son sinónimo de renacimiento y fertilidad, pero, a su vez, los huevos y conejos de Pascua se han convertido en el reclamo infantil indiscutible de estas fechas que, para los pasteleros, se han convertido en la época de más creatividad, con permiso de la Navidad.

Sin duda alguna, los niños son los protagonistas de esta tradición en la que, pese a sus diferentes formas de celebrarla en todo el mundo, el huevo duro pintado, los conejos y el chocolate son los elementos principales.

El huevo y el conejo, sinónimos de renacimiento y fertilidad,  pueden tener su origen en el paganismo, ya que una gran cantidad de costumbres paganas, que celebraban el retorno de la primavera, se introdujeron en la Pascua, y el huevo pasó a ser el emblema de la vida que germina al comienzo de la primavera.

En la actualidad, regalar huevos o conejos por Pascua es una tradición muy arraigada en la zona del Mediterráneo de España, así como en países del norte de Europa, o en países como Estados Unidos, Argentina, Brasil, Uruguay y Chile.

En todos estos países, durante estos días, sus pasteleros se ponen manos a la obra con un ritmo frenético que no tiene otro fin que el de alcanzar las mayores cuotas de creatividad e imaginación para sorprender a los clientes.

"Es la época de más creatividad con permiso de la Navidad, ya que, cuando esta finaliza, es cuando empezamos a imaginar nuevas formas y composiciones", cuenta el pastelero Jordi Bordas, capitán del equipo español que se proclamó Campeón del Mundo de Pastelería 2011.

Y es que para estos profesionales son días en los que la competencia aumenta y lo puramente comercial pasa a un segundo plano, ya que se ven en la obligación de "hacer montajes nuevos", afirma Bordas.

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"La idea es buscar formas simpáticas como una fresa o una bellota o animales graciosos como puede ser un cerdito", apunta este pastelero, que también se ve en la obligación de repetir formas de otros años debido al gran éxito que obtuvieron, como el cáctus creado a partir de tres o cuatro huevos de chocolate pintados de verde.

Creatividad y calidad

La calidad no está reñida con la creatividad de estos productos, y los artífices de estas mil y una formas optan por los mejores ingredientes, porque los niños, unos de sus más exigentes clientes, no permitirían comerse un chocolate exento de sabor y textura.

Tal y como expresa Bordas, a lo largo de su trayectoria ha podido comprobar que son los pequeños de la casa los que, en un 50 % "empujan" a los padres a comprar una u otra figura.

Pero, en cuanto a la calidad, este pastelero, experto en chocolate y perteneciente al grupo 21Brix, asegura que trabajan con un chocolate de un 60 o un 70 % de pureza,  lo suficientemente fluído para trabajarlo tranquilamente: "si vas a un porcentaje de cacao más bajo, cuesta más trabajo", afirma.

Y es que no es lo mismo el chocolate para hacer una degustación o cata que el que se usa para trabajar, ya que éste, al fundirlo, va perdiendo esos matices que lo hacen especial.

"Una cobertura para hacer las monas o huevos de Pascua no tiene un orígen en concreto; se hacen mezclas, con un sabor medio, ni alto ni bajo. La mayoría trabajamos con buenos chocolates, pero no así en Pascua: no tiene mucho sentido, con una multiselección hay más que suficiente", aclara el Campeón del Mundo de Pastelería 2011.

Dulces ritos mundiales

Es posible recorrerse el mundo a través de las diferetes manifestaciones de la gastronomía de Pascua.

Delicioso conejo de chocolate, el toque dulce de la pascua
Foto: EFE en español

En EE.UU., sólo las dos guerras mundiales y en alguna ocasión el mal tiempo han hecho que los niños no corran tras los huevos de Pascua por el jardín de la Casa Blanca en la tradicional carrera que el presidente Rutherford B. Hayes introdujo en 1878. Se trata del "Easter Egg Roll" (Carrera de Huevos de Pascua), que no es más que una carrera en la que los pequeños luchan por hacer rodar huevos duros de colores.

En las últimas décadas, del Domingo de Resurrección en Bolivia forma parte de la tradición regalar huevos y conejos de Pascua de chocolate. Así sucede también en España, donde  toma más fuerza en Cataluña y Valencia y se les denomina "monas de Pascua".

En Brasil, desde el inicio de la Cuaresma, los supermercados ofrecen un amplio surtido de huevos de Pascua, al igual que las tiendas de alimentación de Uruguay.

Por su parte, Paraguay también ha importado la costumbre del huevo o la rosca de Pascua, habitual regalo para los padrinos a los que se suele visitar el Domingo de Resurrección.

Reino Unido, cuenta con una tradición en la que el conejo de Semana Santa esconde los huevos de Pascua durante la noche del Domingo de Resurrección para que los niños los busquen durante el día siguiente, en un juego que se conoce como la "caza del huevo".  

 

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