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13 de septiembre de 2012 • 10:13 AM • actualizado a las 10:20 AM

Vino, pinceladas otoñales para decorar tu casa

Un estilo afrancesado con terciopelos Jacquards es lo que propone Pepe Peñalver.
Foto: EFE en español
 

La recogida de la uva, su color o su esencia marca un tono que viene determinado  por una de las zonas vitivinícolas de Francia más conocida: Burdeos. Un color de otoño más vivo que nunca.

 El brillo del bermellón, una alegría atemperada por el reposo y el paso del tiempo, como un buen vino en la barrica. El burdeos es un color que siempre está ahí, renovado cada temporada, un clásico en el vestir y en el hogar que nunca pasa de moda.

Paisajes florales con parras que dejan descubrir la tierra, el color de la flor y de la uva que en racimos se deja caer sobre la tela, forman parte de algunas de las colecciones más llamativas de esta temporada.

Los complementos son los más indicados para vestir la casa de ese tono. Unas magníficas cortinas, una cristalería informal, cojines y mantas para el sofá, pueden conseguir el ambiente más parecido a la uva recién exprimida, a ese morado de la piel.

Como si estuviera extrayendo el líquido de la propia fruta, así se sentirá si tiene bajo sus pies la alfombra Kalahari Grinkgo, que comercializa la firma La Oca. En ella, círculos de diferentes tamaños se mezclan, combinan y unen, dando un resultado espectacular, con pelo cien por cien algodón.

Lo ideal para reproducir la fiesta de la vendimia en casa, cada día. Extendida sobre un porcelánico en tonos blanco o una tarima de tonos arena, sería lo ideal.

Colores y flores

Ka Internacional apuesta por los rayos brillantes del raso para los cojines y pinceladas de color sobre fondo blanco que se cruzan con el morado de la uva recién cortada. Viste amplios ventanales con inmensas cortinas desde casi el techo que, gracias a su excelente combinación con un tono de burdeos más claro, destacan del fondo las flores estampadas.

Los dormitorios amplios y de uso múltiple ganan con esta tonalidad. Se trata de un color calido y acogedor, que conecta con la naturaleza, con su olor, y con el sentido del gusto.

La interiorista y galerista británica, Stephanie Hoppen, recomienda este tipo de color y sus variantes, como el berenjena o el más parecido a la remolacha, como contrapunto a la decoración y no como base ya que "puede llegar a crear un aspecto asfixiante y algo victoriano”, señala.

Además destaca la elegancia del tono en los terciopelos, excelentes para sofás y sillones, y en las lanas de mantas colocadas sobre ellos o a los pies de la cama, un complemento perfecto para las tardes de invierno.

La colección Belle Époque, de Pepe Peñalver, se concentra no sólo en diseños de la última década del siglo XIX y años posteriores donde distintas vanguardias y corrientes pictóricas marcaron una época, de ahí que presentan diversos terciopelos Jacquards, bordados florales y Toiles de Jouy, con un aspecto vintage y acento francés, donde el burdeos se consolida como uno de los colores estrella.

Una pincelada de elegancia es lo que pone Sia a la hora de decorar con flores, a las que incorpora un rastro de purpurina en una clara alusión a la sofisticación y la fiesta.

Sus centros y sus arreglos dejan entrever el color del vino con presencia y con cuerpo. Un tono de un rojo apagado pero denso, que casi se puede palpar en lugar de contemplar. Toda una declaración de intenciones para el otoño.

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