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- Testigo tanto del esplendor como de la caída de la dinastía imperial de los Habsburgo, el Palacio de Schönbrunn es uno de los principales atractivos de Viena (Austria) y un referente de tres siglos del arte y de la historia de Europa. Su primer esplendor se lo dio la madre de María Antonieta, reina de Francia; Napoleón lo eligió como residencia en sus ocupaciones de Viena; aquí nació y murió el emperador Francisco José; y aquí busco refugió su esposa, Elisabeth de Austria, más conocida como "Sisi". Foto: EFE
- El monumento más visitado de un país no escaso de encantos atrae no solo por el aura de cuento de hadas que rodea aún la historia de la emperatriz 'Sisi' y compañía, sino también por el encanto rococó de uno de los palacios más bellos de Europa. "No se ha copiado. Esto no es un Versalles a pequeña escala, es algo muy especial. Tuvo una evolución propia. Los artesanos vieneses estaban tan cualificados que desarrollaron el Rococó "María Teresa" de forma autóctona, desde las formas barrocas", explica a Efe Elfriede Iby, jefa de investigación y documentación de Schönbrunn. Foto: EFE
- Fue esa emperatriz de Austria la responsable no solo de dar al Palacio Schönbrunn su esplendor arquitectónico, partiendo del pabellón de caza usado por los monarcas desde el siglo XVI, sino también de convertirlo es un escenario esencial de la Corte y la familia de los Habsburgo. María Teresa I (1717-1780) tuvo siempre predilección por Schönbrunn, que recibió como regalo por su boda con Francisco Esteban de Lorena."En cuanto empezaba a hacer calor, la corte se mudaba aquí y prolongaba la estancia hasta el comienzo del invierno". Foto: EFE
- María Teresa I (1717-1780) tuvo siempre predilección por Schönbrunn, que recibió como regalo por su boda con Francisco Esteban de Lorena."En cuanto empezaba a hacer calor, la corte se mudaba aquí y prolongaba la estancia hasta el comienzo del invierno", relata Iby. Foto: EFE
- La emperatriz madre empezó a transformar el palacio y edificó la Gran Galería, una sala que acaba de ser reabierta tras 40.000 horas de restauración, que es el corazón del palacio y uno de los espacios donde mejor se observan las cualidades del rococó de María Teresa. "En la restauración se ha comprobado cuán valioso es el equipamiento del palacio. Hasta hace unas décadas aún existía la leyenda de que los Habsburgo eran ahorradores. Pero aquí no se ahorró". La acumulación de ornamentos, de dorados, los espejos de gran formato, los magníficos frescos alegóricos que decoran el techo, las enormes arañas doradas en talla de madera son elementos de la sala, que era empleada para los bailes y los banquetes de gala. Foto: EFE
- Se puede comprobar así la austeridad del emperador Francisco José I, el sobrio escritorio de trabajo en el que pasaba gran parte del día, el reclinatorio en el que rezaba y las fotos de familia y pinturas privadas de decoración, entre ellos retratos de su esposa, la emperatriz Elisabeth (Sisi). En este palacio durmió la noche antes de su boda con Francisco José y de aquí salió el cortejo nupcial hacia la Iglesia de los Agustinos, donde se celebró el enlace. Salón Chino azul, con empapelados de papel chino pintado a mano del siglo XVIII, una habitación que fue testigo el 11 de noviembre de 1918. Foto: EFE
- Están abiertas 50 de las 200 salas de la parte noble del edificio que permiten al público acercarse a cómo era la vida diaria de los miembros de la dinastía imperial. La visita al palacio permite descubrir otras estancias donde se desarrollaba la vida de la familia imperial, como el comedor, en el que la mesa aparece dispuesta con la fina vajilla y la cubertería de plata de la colección imperial. Foto: EFE
- Aunque viajaba mucho y pasaba poco tiempo en Viena, para las épocas en las que residía en Schönbrunn, se hizo construir una escalera privada desde la que bajar sin protocolo desde sus aposentos privados al jardín. Foto: EFE
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Testigo tanto del esplendor como de la caída de la dinastía imperial de los Habsburgo, el Palacio de Schönbrunn es uno de los principales atractivos de Viena (Austria) y un referente de tres siglos del arte y de la historia de Europa. Su primer esplendor se lo dio la madre de María Antonieta, reina de Francia; Napoleón lo eligió como residencia en sus ocupaciones de Viena; aquí nació y murió el emperador Francisco José; y aquí busco refugió su esposa, Elisabeth de Austria, más conocida como "Sisi".
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