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23 de noviembre de 2012 • 10:32 AM

Mercadillos navideños

El de Núremberg es uno de los más famosos mercadillos de todo el continente. Este mercado se celebra desde hace casi cuatrocientos años.
Foto: EFE en español
 

 

 Con las primeras nieves de diciembre, los típicos mercaditos de Navidad abren sus puertas en un buen número de ciudades del mundo sobre todo europeas. Además de encontrar dulces típicos, juguetes artesanales o adornos navideños, en ellos el viajero puede disfrutar de la delicia de pasear por escenarios de cuento.

Un vaso de vino caliente especiado para combatir los rigores del invierno, la mochila cargada de curiosidad y los ojos bien abiertos, son los elementos clave para pasar un rato agradable entre los puestos de los mercadillos navideños europeos .
 
Alemania es la cuna de esta tradición y los mercados de este tipo abundan por todo el país. Colonia, Múnich o Berlín cuentan con mercaditos de gran encanto, pero el de Núremberg es uno de los más famosos de todo el continente (www.christkindlesmarkt.de).

Este mercado se celebra desde hace casi cuatrocientos años. En sus orígenes todos los artesanos de la ciudad participaban en la feria. Hoy cuenta con más de ciento ochenta puestos, pero no todo el mundo puede vender allí sus productos. De esta manera, se mantiene el prestigio y la calidad artesanal del famoso Christkindlesmarkt.

De Alemania a la República Checa

Cada año, el mercado abre sus puertas al público el viernes anterior al primer domingo de adviento. Este año permanece abierto desde el 30 de noviembre hasta el 24 de diciembre para ofrecer a los visitantes dulces, bebidas calientes, bolas de Navidad y un sinfín de objetos para decorar la casa o para sorprender a familiares y amigos con cálidos regalos.

La figura del Christkind, con su vestido blanco y dorado, sus largos rizos rubios y su corona de oro, es la encargada de inaugurar el mercado. En las semanas previas a la Navidad, se convierte en la figura más representativa de la ciudad, de hecho, el Christkindlesmarkt le debe su nombre. Su discurso, que inaugura el mercado, es especialmente emotivo para los niños.

Lo más pequeños tienen su propio espacio en el mercado navideño de Núremberg. Junto al mercado principal, hay atracciones como un tiovivo o un trenecito de vapor, además de pequeñas casitas (pensadas para la altura de los niños) que ofrecen comida y artículos navideños.

Pero esto no es todo, allí los benjamines de la casa pueden participar en una panadería navideña, en la oficina de correos infantil o en el teatro de marionetas.

Desde Núremberg nos vamos a otra ciudad alemana. Dresde tiene uno de los mercados navideños más antiguos de Europa. En el centro del Striezelmarkt, se alza una pirámide navideña de madera que, con sus catorce metros de altura, está considerada la más grande del mundo.

Los cascanueces y los juguetes artesanales son uno de los principales atractivos del mercado de la ciudad del Elba. Pero, sin duda es el stollen, un dulce típico, el que acapara la mayor parte de la atención.

Muchos panaderos ofrecen diferentes versiones de este bollo. Además, el segundo sábado del mercado tiene lugar la fiesta del stollen. En esta celebración, el gremio de panaderos de Dresde porta un stollen gigante durante el desfile que recorre la ciudad.

Con el sabor dulce de Dresde viajamos hasta Praga. La capital de la República Checa cuenta con varios mercadillos de Navidad, pero el principal es el de la plaza de la ciudad vieja.

Junto a la torre del reloj astronómico, uno de los puntos de interés turístico más visitados de Praga, se extienden varias hileras de casetas de madera. Entre castañas asadas, dulces típicos y objetos decorativos, destaca el brillo del cristal de Bohemia.

El mercado navideño de la plaza de la ciudad vieja luce un espectacular árbol de Navidad, traído para la ocasión desde las montañas de Krkonose, en el norte del país. El viajero también podrá encontrar en esta plaza un belén y un establo con animales.

Aromas, luz y color

Unas cuatro horas de viaje separan Praga de la majestuosa Viena. En la plaza del ayuntamiento de la capital austríaca se instala cada año el Christkindlmarkt, un entrañable mercado navideño cargado de dulces aromas, de luz y de color. Esta feria permanece abierta desde el 17 de noviembre hasta el 24 de diciembre.

Pero en la capital del vals no podía faltar la música. Este mercado navideño cuenta con actuaciones de coros internacionales que interpretan villancicos en el interior del ayuntamiento, donde se puede acceder de manera gratuita.

Dichos espectáculos comienzan el 30 de noviembre y tienen lugar todos los viernes, sábados y domingos de 15:30 a 19:30. Además, la planta baja del edificio tiene un apartado para los niños, donde pueden preparar pastas navideñas o fabricar velas, entre otras actividades.

Ahora nos dirigimos a Bruselas. En el corazón de la capital de Europa, podemos hacer un recorrido de dos kilómetros entre casetas de madera que ofrecen a los viandantes todo tipo de chucherías. Si paseamos entre sus puestos, será difícil resistirse ante el delicioso chocolate belga. La pista de patinaje añade emoción a este entrañable mercado navideño.

Y desde Bruselas ponemos rumbo a Estonia. Tallín, su capital, alberga uno de los mercados más acogedores del viejo continente. Pasear entre sus puestos es como sumergirse en una postal navideña y el inmenso árbol de Navidad que lo adorna también ayuda a crear esa sensación.

El mercadillo de Tallín está ubicado en la plaza del ayuntamiento, en pleno casco histórico de la ciudad. Además de artesanía, productos navideños y dulces típicos como el pan de jengibre, podemos encontrar vino caliente, muy agradable para sobreponerse a las gélidas temperaturas del norte de Europa.

Pero para concluir este tour viajaremos al sur del continente. Madrid es la última parada en nuestro recorrido por los mercadillos navideños europeos. La capital española cuenta con varios mercados y ferias de artesanía durante el periodo navideño, pero el más destacado es el que se celebra en la plaza mayor de la ciudad.

Las figuritas para el portal de Belén, los árboles de Navidad, los adornos, las pelucas y los artículos de broma abundan entre las casetas de este singular mercadillo.

Casi todas las grandes ciudades europeas cuentan con un mercado navideño, algunas incluso con varios. Probar los dulces típicos de estas fechas o encontrar originales regalos para familiares y amigos son sólo algunas razones para visitarlos.

Recorrerlos pausadamente es un placer con el que, a cada paso, nos embriagará un poco más el espíritu navideño.

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